jueves, 30 de enero de 2014

Wert no va a venir a rescatarnos de los zombies

Pertenezco a una corriente de opinión minoritaria que  no ve en Wert al perverso hombre del saco que quiere cargarse la educación pública, comerse a los niños pobres, e instaurar el uso obligatorio de gomina en el pelo en el colegio.   Este estado de confusión mental se debe a que,  dedicándonos a la investigación en universidades españolas,  nos sentimos como los protagonistas de las películas de zombies, es decir, amenazados por nuestros congéneres. Me refiero a esa mayoría ruidosa que domina los resortes de la universidad a través del conglomerado sindical, que elige rectores y órganos de dirección, iguala a todo el mundo por abajo, y es la responsable primera de que nuestras universidades sean una castaña y la mitad de los profesores no investigue, a pesar de estar obligados a hacerlo.

Cuando Wert llegó al ministerio le faltó tiempo para anunciar el nombramiento de una comisión, liderada nada menos que por el profesor Azcárraga, persona brillante con un diagnóstico afilado y certero de la metástasis universitaria. La comisión produjo un informe devastador, como haría un satélite fotografiando las costas de Indonesia tras el famoso tsunami, y además hizo una serie de propuestas,  la mayoría de ellas perfectamente razonables.   Wert, además, había sacado el decreto aquel tan polémico en el que obligaba a los profesores-zombi (es decir, sin sexenios) a dar más clases.  El conglomerado zombi se encargó de desfigurar aquel decreto, por la via de los reglamentos de cada universidad, de forma que aquello quedó reducido a nada.

Con estos dos antecedentes, comisión y decreto,  esa pandilla de audaces "pringaos" que cobrando lo mismo trabaja el doble que los zombies, esperábamos que llegara Wert a rescatarnos, como Rambo y su ametralladora (pero metafóricamente, no se asuste  nadie).    Tengo que decir, y está escrito, que yo nunca pensé que fuera a lograrlo, porque se trata de una batalla asimétrica.   Wert, algo así como Don Quijote, enfrentándose a la oposición, a su partido, a los sindicatos, a las comunidades autónomas, a las mareas, y a un señor que pasaba por allí.  Tampoco ayuda que en el partido que apoya en su gobierno, con las encuestas en la mano, estén pensando en lo bien que vendría para remontar en las encuestas cortar su cabeza, llena de idiomas y ganas de mejorar las cosas llamando al pan pan, y al vino vino, un auténtico peligro para esa casta de mediocres acomodados.

Leo en la prensa de estos días que Wert recula en la implementación de la ley orgánica de mejora de la calidad de la enseñanza (LOMCE), que afecta a la educación básica y media, debido a las protestas de los dirigentes de las comunidades autónomas, incluidas las gobernadas por el partido del gobierno,   que al fin y al cabo tienen las competencias en la materia.  A los cocineros no les gusta lo que pone en el menú. Ellos quieren poner patatas fritas con mayonesa y hamburguesas, y no les importa que la clientela tenga colesterol y sobrepeso, y que Wert se meta su menú de pollo a la plancha y acelgas hervidas en donde le quepa.

No hay que ser muy sagaz para concluir que, si durante la primera mitad de la legislatura, en la que no había elecciones y el duraba el  pequeño crédito con el que cuenta todo gobierno que empieza, no se emprendió la misión de rescate,  las condiciones atmosférico-políticas de la segunda mitad  desaconsejan semejante aventura.  Por tanto, queridos colegas, entre Montoro y De Guindos nos han dejado sin proyectos para investigar, y la esperanza de que Wert legislase para incentivar la investigación y desactivar a los zombies se desvanece.   Como dejó escrito German Copini, malos tiempos para la lírica.

domingo, 19 de enero de 2014

Además de investigar, ¿qué hacemos?

Con más de dos semanas de retraso, felicito el año nuevo a los lectores del blog y pido disculpas por la interrupción, debida en parte a las navidades.   En esta primera entrada de 2014 quiero abordar la cuestión que, presuntamente, planteó Lucia Figar, consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, a la entonces directora general de Universidades, Clara Eugenia Núñez, al respecto de los científicos: "además de investigar, ¿qué hacen?".  Uno se lo podría tomar mal, no recuerdo que nadie preguntase "qué hacen los médicos, además de salvar vidas",  o los bomberos, "además de  apagar incendios".  Pero como yo me pregunto todo el día a qué se dedican los políticos,  me parece justo dar cuentas por lo nuestro. Al fin y al cabo políticos y científicos nos ganamos el pan con el sudor de la frente el contribuyente.

Aquí va la lista de actividades profesionales que lleva a cabo un científico, además de investigar. Advierto que es un rollazo importante, pero en la vida de un científico no todo es enredar con las ecuaciones, los circuitos, las pipetas,  y gritar alegremente eureka.  Además, salvo excepciones, mencionadas explícitamente,  las actividades de esta  lista son  no retribuidas:
  • Dar clases. El grueso de la investigación en nuestro país la llevan a cabo profesores de Universidad, que tienen que dar 8 horas de clase a la semana (máximo legal). Este número hay que multiplicarlo por un factor de preparación de las clases.  Esta es una actividad retribuida, claro.   A esto hay que sumar toda la actividad adicional (preparación y corrección de exámenes, tutorías).  
  • Pedir proyectos de investigación. Esto supone escribir una memoria (10-50) páginas, de contenido técnico, con referencias  y figuras, casi siempre en inglés y casi siempre de forma coordinada con otros colegas.   Se trabaja contra reloj, porque hay una fecha de entrega, y cuanto más jugoso es el premio (cuantía económica del proyecto) más improbable es el porcentaje de éxito (10% en el caso de algunas convocatorias europeas).  
  • Hacer de gestor de recursos humanos. Cuando por fin se consigue un proyecto, y éste trae dinero para la contratación de un investigador, queda por hacer la labor de contratarlo, y no es infrecuente que los científicos terminen haciendo gran parte del proceso: insertar anuncios con ofertas de empleo,  recibir y analizar decenas de CV,  entrevistar a varios candidatos, gestionar el viaje de alguno de ellos para hacer una entrevista,  organizar un seminario del candidato,  actuar de anfitrión durante la visita. 
  • Gestionar proyectos de investigación.  Por ejemplo, elaborar informes de seguimiento del proyecto, informes finales. Dependiendo de la agencia que lo financia, varia la frecuencia y longitud de los mismos. 
  • Supervisar a estudiantes y postdocs.  Aunque una parte de este trabajo es claramente investigar, hay una componente del trabajo que es gestión  de recursos humanos. 
  • Evaluar "papers" de otros colegas, de forma anónima, como parte del proceso de control de calidad de las revistas.  O sea, trabajar gratis para las revistas. Esto supone leer el paper (de 3-20 páginas, en ocasiones hasta 100), y escribir un informe, en inglés,  de 1 o  2 páginas.  
  • Evaluar tesis doctorales. O sea, trabajar gratis para universidades. Esto implica en primer lugar leerse la tesis (100-300 páginas), en ocasiones hacer un informe (1-3 páginas),  asistir a la lectura (1  hora más otras 2 de preguntas y respuestas, más media hora más de hacer papeles, y poner la nota).  Además, muy a menudo esto tiene lugar en otra ciudad, o incluso en otro país, con lo que hay que sumar el desplazamiento (a gastos pagados, con límites y con un retraso de hasta 4 meses, si se trata de Francia)
  • Evaluar tesis de master. Parecido al apartado anterior, pero todo en versión reducida.
  • Evaluar proyectos científicos.  Esta es de las pocas actividades que, ocasionalmente, es retribuida, incluso  generosamente, como es el caso de la Unión Europea.  La evaluación de un proyecto supone la lectura de una memoria (10-50 páginas) y la elaboración de un informe (1-3 páginas).  Por ejemplo, este año me han contactado desde Israel y Argentina (gratis total, he declinado, pero tengo colegas que si han aceptado evaluar). 
  • Participar en tribunales de evaluación para puestos (plazas, contratos).   Esta actividad puede estar retribuida (dietas, gastos de desplazamiento).  Un tribunal de plaza del CSIC puede llevar un mínimo de 3 días, pero cuando se dan situaciones grotescas de 90 candidatos para 2 puestos, como ocurre últimamente con la escasez de plazas, se puede prolongar semanas.  
  • Organizar actividades científicas (seminarios, workshops, escuelas, congresos, olimpiadas de física). Todos los científicos asisten a estas actividades, pero solo algunos nos dedicamos a organizarlas. Puedo asegurar que se trata de una labor que consume mucho tiempo.  Otro día le dedicaré una entrada entera a esta actividad esencial, no retribuida, y que no es "investigar". 
  • Divulgación.  Mencionaré primero  actividades que en las que he participado personalmente: dar charlas en institutos,  atender  visitas de institutos y colegios a tu centro de trabajo, escribir un blog, escribir artículos de divulgación, ir a la radio, atender a fotógrafos y reporteros de periódicos (locales y de tirada nacional). Tengo colegas que han ido varias veces a la televisión, que organizan escuelas de verano con actividades para niños, que organizan ellos solos la Olimpiada de Física de ámbito nacional.  De nuevo, gratis total. 
  • Escribir artículos de investigación.  Lo tenemos tan integrado en nuestro trabajo, que a veces olvidamos que escribir un artículo no es investigar. Es cierto que el proceso de escribir es otra forma de pensar de nuevo en el trabajo, y en ocasiones da lugar a una mejor comprensión del problema en cuestión, pero la mayor parte del tiempo invertido en escribir un artículo, preparar figuras, enviar a la revista, responder a los referees,  y editar el artículo,  no se dedica a investigar.  Un artículo se suele editar varias veces, entre 5 y 50 (no es broma, puedo mostrar 50 versiones de nuestro último artículo en Nature Nanotechonology, sobre el cuál haré una entrada otro día)
  • Asistir a reuniones de gestión.  Esto incluye consejos de departamento (mínimo 4 al año), comisiones varias (de cambio de plan de estudios, de implementación del nuevo plan de estudios),  comisiones de ordenación académica, comisión de doctorado, comisión de master.... 
  • Escribir cartas de recomendación.    Los procesos de contratación en el mundo académico involucran casi siempre cartas de recomendación.  Escribir una buena carta es un arte, y una responsabilidad hacia el recomendado y  también hacia  el empleador. 
Seguro que la lista es incompleta, e invito a los lectores del blog a añadir items. De hecho, la longitud de la lista puede explicar por qué  el estado de ánimo imperante en esta profesión es esa sensación de axfisia existencial, de no tener tiempo para investigar, de llegar tarde a todo.  

viernes, 13 de diciembre de 2013

P. W. Anderson

El profesor Philip W. Anderson,  premio Nobel de Física, profesor de Princeton y uno  de los  físicos más influyentes de las últimas 5 décadas cumple hoy, 13 de diciembre,  90 años.    Uno ya se ha acostumbrado a que casi nadie sabe quien es Jhon Bardeen, dos veces premio Nobel de física,  e inventor de los transistores que hacen funcionar toda la electrónica que nos rodea, y que en cambio permite que todos sepamos quien narices es Belén Esteban.  Por tanto,  que P. W. Anderson sea un perfecto desconocido para el gran público no puede sorprenderme menos.  En esta entrada intentaré   explicar, de forma me temo que un tanto críptica para los no iniciados,  la influencia enorme de su obra. 

P. W. Anderson es físico teórico de la materia condensada. De hecho, una de sus muchísimas contribuciones fue ponerle el nombre a este vasto campo de la física, al cuál se dedican aproximadamente la mitad de los físicos del mundo, y que estudia  la materia que nos rodea: el agua que bebemos,  los semiconductores que hacen funcionar la electrónica,  los metales con los que está hecha la red de eléctrica que hace funcionar la humanidad,  la fibra óptica por la que vuela la información de internet.     Es decir, la  materia condensada es la rama de la física que nos ayuda a entender  cómo funcionan las cosas del día a día, y que hace posible la tecnología del día a día.

Además de bautizar el campo,  P. W.  Anderson ha hecho contribuciones decisivas en prácticamente todas las ramas de la materia condensada.   El premio Nobel se lo concedieron por su descubrimiento  de que el desorden podía convertir a un material conductor en aislante, debido  a la naturaleza ondulatoria de los electrones.  Anderson hizo contribuciones decisivas para entender el fenómeno del antiferromagnetismo y las interacciones antiferromagnéticas, presentes en una  cantidad abrumadora de sólidos y moléculas.   Anderson desarrolló la teoría que explica el extraño comportamiento de átomos magnéticos en metales, que con el advenimiento de la nanotecnología se observa en  infinidad de dispositivos nanoelectrónicos.  Anderson desarrolló la teoría de los llamados vidrios de spin, creando así una rama entera de la mecánica estadística  y abriendo   nuevos horizontes en el estudio de lo que hoy se ha dado en llamar sistemas complejos. 

Pero hay dos contribuciones de Phil Anderson que van a perdurar en el libro de la  Historia de la Ciencia.  En primer lugar, Anderson fue el primero en proponer el mecanismo que ahora llamamos bosón de Higgs, y por el cuál se podría haber llevado perfectamente le premio Nobel de Física de este año, pero que no ha sido así  por motivos que quizá tengan que ver con la segunda aportación que destaco más abajo.  

Otro día contaré con más detalle la historia del bosón de Anderson-Higgs, pero antes quiero mencionar la otra gran  contribución, en mi opinión todavía más importante, de Anderson.  Se trata del concepto de emergencia. En palabras de Anderson, "la capacidad para reducir todo a leyes sencillas fundamentales" (como por ejemplo el modelo standard de física de partículas o la ley de la gravitación universal) " no implica que sea posible comenzar con esas leyes y reconstruir" (nuestra comprensión) "del universo".  

Por ejemplo,  para analizar la dinámica de la ola que forma la gente en un estadio de fútbol es totalmente innecesario  hacer un test psicotécnico a cada una de las personas que están en el estadio.  De igual forma, las leyes de la hidrodinámica describen las leyes del movimiento de cualquier líquido, sin que sea necesario entender los detalles de su muy diversa composición química.   Si estás escuchando música, la onda de sonido se propaga por el aire, por las paredes de la habitación, por el instrumento que las genera,  como un objeto que tiene entidad física independiente de la composición química de aire, pared e intrumento.   Así, la ola en un estadio, los fluidos y las ondas son todos objetos que "emergen" de la interacción entre los trillones de átomos que componen la materia. Estos objetos "emergidos" tienen propiedades tangibles, bien definidas,  independientes en gran medida de los átomos con los que todo está hecho. Así, la música se propaga un poco más despacio por el aire que por un sólido, pero las leyes de propagación son las mismas. 

Por tanto, comprender las leyes que gobiernan el comportamiento de los átomos no nos permite avanzar en el estudio de los objetos "emergidos".  De igual forma, la comprensión de la química no permite, por si sola,  entender los secretos de la biología, y ésta a su vez no nos conduce de forma automática a entender la consciencia,  la inteligencia o las emociones.  A cada nivel, emergen  objetos cuyo comportamiento es independiente del nivel inferior. 

El concepto de emergencia propuesto por Anderson  aportaba una  visión del universo que  chocaba frontalmente con el dogma repetido hasta la saciedad por los físicos de partículas: que su rama de la ciencia es más fundamental que las demás, porque al desentrañar las leyes últimas de las partículas sub-atómicas con las que todo esta hecho,  estarían así explicando todo. En esta visión reduccionista, muy querida por los físicos de partículas,  habría una jerarquía en la ciencia por la cuál sería más importante el estudio de los quarks, que no en vano están presentes en todos los átomos del universo, que el estudio del arseniuro de galio (GaAs), que no es más que un triste material semiconductor. 

Un ejemplo maravilloso de cómo la visión de Anderson es más correcta que la reduccionista lo da, precísamente, el GaAs, que fue el material donde se descubrió el efecto Hall cuántico. A bajas temperaturas,  y sometido a un campo magnético 100 mil veces mayor que el de la tierra, una fina capa de unos pocos nanometros de ese material realiza una de las más maravillosas demostraciones de emergencia  que uno pueda imaginar.  En esas condiciones, la resistencia eléctrica del material es absolutamente independiente de sus propiedades, y adopta valores que vienen dados por el cociente del valor de la carga del electrón al cuadrado y la constante de Planck, dos cantidades fundamentales de la física.   Tanto es así, que nuestro patrón para definir el cociente de estas cantidades se saca de este experiemnto y no  de experimentos realizados con electrones en aceleradores de partículas. 


Cuando en los años 80 Estados Unidos tuvo que decidir si construían el Large hadron Collider, Phil Anderson testificó en el congreso, argumentando en contra de una inversión gigantesca que, según él,  debería ser emprendida a través de un esfuerzo internacional, como de hecho ocurre con el CERN.   Steven Weinberg, otro de los grandes físicos de nuestro tiempo,  defendió la construcción del proyecto,  que al final no se aprobó.   Me pregunto cómo habrá podido influir en la decisión del Nobel de este año el  papel preponderante desempeñado por Phil Anderson en contra del mayor proyecto científico de los físicos de partículas en los Estados Unidos. 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Un portal de búsqueda de empleo académico

En la época de  Google, Facebook,  Wikipedia, Twitter y los 6  millones de parados, en España  el menguante mercado de trabajo académico carece de  un portal donde poner contacto a empleadores y demandantes de empleo.   La situación es grotesca porque en este aspecto las cosas parecen no haber cambiado mucho desde hace 20 años, cuando me licencié:  ofertas de becas colgadas en tablones de corcho, y boca a boca. En Inglaterra si un recién licenciado quiere hacer una tesis dispone del portal Findaphd.com  que le permite buscar proyectos de tesis por palabras claves o por ubicación geográfica. Lo mismo cabe decir de Francia  y su portal: http://www.intelliagence.fr/Page/Offer/SearchOffer.aspx
 En esos portales los empleadores, es decir, las grupos de investigación que han obtenido fondos, pueden ofertar los puestos.

La existencia de un portal así aliviaría el doble problema que hay en el mercado de trabajo académico en España. Por un lado, facilitar a los grupos de investigación la difusión de sus ofertas. Por el otro, proporcionar a los candidatos una herramienta para practicar el adagio del viejísimo anuncio de detergentes: busque, compare, y si encuentra algo mejor, cómprelo.   El mismo problema existe con los puestos permanentes de investigador y profesor de Universidad, pero aquí la causa del problema no es la dejadez.  Las instituciones no tienen ninguna intención de darle publicidad a sus "openings" porque la mayoría de las veces el candidato ya lo tienen dentro.   Si desde la administración central se quiere impulsar el fin de la endogamia,  harían bien en crear un portal de puestos de trabajo académico y obligar a las Universidades a anunciar allí sus vacantes.

La ausencia de este tipo de herramienta en la web de varias universidades e instituciones ilustra muy bien lo que intento decir. Por ejemplo, el portal de la CRUE, la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas,  sería un lugar obvio para colocar ofertas de empleo académico.   No es aventurado pensar que las 70 universidades españolas tengan unos 50 mil empleados, posiblemente más.  La UA, una universidad mediana, cuenta con casi 3000.    Asumiendo una modesta  una tasa de renovación  de su plantilla de  3 por ciento anual,  deberían dar lugar a  un mínimo de  1500 puestos de trabajo al año, y estoy siendo deliberadamente  conservador en esta estimación.  ¿No justificaría este volumen de puestos la creación de un portal?.    Pero es que a este número hay que sumar  los estudiantes de doctorado. Únicamente entre las 3 universidades con más estudiantes de doctorado en España suman más de diez mil, de acuerdo con el interesante portal de Eroski (!!).

Desde la RSEF vamos a intentar, en la modesta medida de nuestras posibilidades, paliar este problema, creando un portal de búsqueda de empleo académico para  físicos.  Desde este blog, y como una primera semilla de lo que debería ser un empeño más serio, voy a crear una sección de "Ofertas de Empleo académico".   Seguiremos informando.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Preservativos de grafeno, algo tangible para De Guindos

Esta semana hemos sabido que la fundación benéfica de Bill Gates, en el contexto de su lucha contra la pobreza,  había planteado una competición de propuestas de investigación para mejorar los preservativos, en particular para minimizar su impacto negativo en la sensación de placer.  La lógica es que la natalidad disparada impide el desarrollo y  la mejora de los preservativos podría ayudar a controlar la natalidad.    Dr Aravind Vijayaraghavan, investigador de la Universidad de Manchester, vinculado al grupo que descubrió el grafeno, ha ganado la competición (100k$) con  su propuesta de  usar grafeno para mejorar los preservativos.   Supongo que  se trata de integrar el grafeno en un composite, para conseguir mantener la resistencia reduciendo el grosor, de igual forma que ya se ha usa el grafeno en material deportivo.

Es absolutamente innegable que una noticia que combina a Gates, condones y grafeno se presta a cachondeo, pero me abstendré, de momento, de poner aquí mis 10 bromas favoritas sobre el tema.  Con 100k$ el equipo de Manchester podrá contratar a un estudiante de doctorado para que trabaje en el tema un par de años. Difícilmente se podrá llegar con este presupuesto a la fase de ensayos con humanos.  Supongo que, de obtener resultados prometedores,  podrán lograr financiación adicional my fácilmente.

En cualquier caso,  como mucho estamos ante el primer paso de un proyecto que puede tardar en cuajar.   Sin embargo, la fundación Gates ya ha conseguido algo muy importante: publicidad baratísima.  ¿Cuánto habría tenido que pagar la Fundación Gates por una campaña de publicidad que lograse el mismo impacto mediático de esta noticia?.  Supongo que mucho más que 100k$.  Así, puede que más adelante todo esto conduzca a la mejora de los preservativos e incluso a la reducción de la pobreza, pero a corto plazo   lo que la Fundación Gates logra con sus 100k$ es una excelente campaña de publicidad.



Por tanto, estamos ante una operación de "public relations" (PR) clásica.  De nuevo la investigación y el PR van de la mano.   Aquí tiene su tangible, señor de De Guindos.  Si España mantiene sus programas de investigación fundamental, se proyecta al mundo como un país avanzado y con futuro.  Si los cancela, estamos generando una campaña de publicidad negativa en la que España es percibida como un país en declive, sin un duro, que no cree en su futuro.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Sacando agua de las piedras.

Ya  ha salido la puñetera convocatoria de proyectos del Ministerio, con 11 meses de retraso con respecto al calendario habitual.  Vamos viento en popa a toda vela.  En este panorama, que recuerda  una frase especialmente risible  de Pinochet ("estábamos al borde del abismo, y dimos un paso al frente") hay colegas en España que, pese a todo,  están sacando agua de debajo de las piedras.

A final de agosto la prensa se hizo eco de que Senegal había dado 325k€ al Instituto Universitario  de Enfermedades Tropicales  (Canarias).  Según la noticia,  se estaban realizando además  gestiones  con los gobiernos de "otros países como Guinea Ecuatorial, Cabo Verde, Nigeria y Angola"   para conseguir más financiación.   Me permito sugerir a mis colegas de Canarias que no olviden poner al gobierno de España en esa lista y reflexionar después sobre la marca España.

Durante las mismas fechas, un investigador de la Universidad de Alicante,  el profesor Juan Carlos Sancho, del departamento de Química Física,  conseguía el solito 100k€  de la empresa coreana Samsung para llevar a cabo un proyecto de investigación computacional sobre propiedades electrónicas de materiales orgánicos.  Un vistazo al nombre de las otras universidades que acompañan a la de Alicante en la lista de proyectos de Samsung da una idea del valor de lo conseguido por mi colega y amigo.  Además, el proyecto se podría extender durante 2 años y 200k€ más.   Otro aspecto a destacar, es la velocidad con la que Samsung gestiona su programa de proyectos de investigación: la convocatoria sale en Marzo,  la solicitud de  proyectos se hace en Mayo,  y tras la correspondiente evaluación se informa a los ganadores en Agosto y se empieza en septiembre.

Siguiendo con las hazañas de los investigadores españoles,  tomemos el caso de mi buen amigo Ramón Aguado, investigador del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid, en el CSIC.   Ramón es el investigador principal de un proyecto de investigación del Ministerio que comenzó en 2013,  con una asignación de 7k€ para el primer año, a repartir entre 4 investigadores funcionarios, con el que deberían  comprar equipo, software, asistir a congresos, invitar a colegas a dar seminarios...

La última vez que le pregunté, a mediados de verano, los 7k€ no habían llegado todavía.  Antaño, el CSIC hubiera adelantado el dinero, para permitir al grupo trabajar, pero como quiera que el CSIC está al borde de la quiebra, este año esa solución no era posible.   Además, debido a los problemas presupuestarios, el CSIC impuso restricciones en el horario de calefacción y de aire acondicionado.    En este contexto, a Ramón le acaban de aceptar la publicación de un artículo en Nature y otro en Nature Nanotechnology que son las revistas con más prestigio y en las que casi cualquier científico desea publicar.  Por cierto, que esas revistas cobran más de 1k€ por publicar, o sea que un pico de los 7k€ se puede ir por ahí.

A mis colegas Ramón y Juan Carlos les digo desde aquí que están sacando agua de las piedras y que tienen un mérito, iba a decir incalculable, pero no es cierto. Se puede calcular, en billetes tangibles de los que le gustan a De Guindos, el mérito que tienen.

martes, 5 de noviembre de 2013

MOOCS, caca de caballo y las Universidades Españolas

Cuenta la leyenda, posiblemente falsa,  que a final del siglo XIX había tal preocupación con la acumulación de excrementos de caballo en las calles de Londres que pronosticaron que, para 1950, sus calles estarían cubiertas por 3 metros de dicho material.  Los debates sobre los problemas derivados por los vehículos de tracción animal que pudieran tener lugar en Londres y otras ciudades a final del siglo XIX iban muy pronto a convertirse en obsoletos por la llegada de una tecnología disruptiva, el motor de combustión.

Puede que la caca de caballo y las universidades españolas tengan algo más en común que su escasa reputación.   Mientras en España continúa el muy aburrido debate sobre su mala financiación,  baja calidad y escaso rendimiento,  en Estados Unidos ha nacido  una tecnología que podría cambiar el escenario de la educación de tal forma que tal debate podría ser  tan relevante dentro de 5 o 10 años como el del problema de los excrementos de caballo.

La tecnología en cuestión son los MOOC,  "Massive On-line Open Course", que en español es algo así como Cursos en línea masivos y abiertos.  Así,  Stanford por un lado, y MIT y Harvard por otro, han impulsado sendos  portales (Coursera, EDX) donde ahora se ofrecen decenas de cursos on-line,  que mparten profesores de las mejores universidades del mundo (además de las citadas, Cornell, Caltech, Rice, etc ). Las clases, en forma de video interactivo,  se han de seguir por internet,  con restricciones temporales mucho menores que un curso convencional: los vídeos están disponibles a partir de una fecha,  y se pueden ver en cualquier momento durante la duración del curso.  Para seguir el desarrollo de un curso, es necesario hacer los "deberes", te los corrigen,  te hacen un examen, y en muchos casos incluso te dan un certificado de participación en el curso.   Todo esto gratis total.

Los cursos son seguidos por miles de estudiantes en todo el mundo.  Por ejemplo, en el curso  de introducción a la programación en Python que acabo de terminar, impartido por dos  profesores de la Universidad de Toronto, un total de 7839 estudiantes hemos obtenido el "statement of accomplishment", es decir, hemos tomado el curso y aprobado.  Un total de 66510 estudiantes se inscribió en el curso y vio el primer video y un total de 8600 hizo el examen final. Para poner estos números en contexto, un profesor que lograse dar el mismo curso y aprobar todos los años a 100 alumnos, necesitaría más de 78  años para conseguir llegar a 7839.  Esto nos da una medida, y no es la única,  del aumento de la productividad  que los MOOCs traen consigo.

Los MOOC tienen todas las trazas de una tecnología disruptiva, es decir, una innovación que convierte a otras en obsoleta.  Los vehículos motorizados hicieron eso con los carros de tracción animal, los ordenadores con las máquinas de escribir, y los DVD con los vídeos.  Comparadas con las 100 mejores del Ranking de Shangai, nuestras Universidades ya desempeñan un papel secundario en el ámbito de la investigación. La irrupción de MOOCS "made in US"  podría además  convertir su actividad docente en irrelevante. ¿Qué sentido tiene seguir los cursos impartidos  con un horario rígido por un profesor de la Universidad de tu pueblo si puedes seguir a un profesor de Stanford a través de un MOOC,   sin necesidad de pasar por clase?.