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domingo, 26 de mayo de 2013

El grafeno y la ignorancia de los expertos.

Si alguien hubiera preguntado en 2004 a  los 100  mejores expertos del mundo   en nanoelectrónica sobre la idea de exfoliar un pedazo de grafito con celofán,  frotar, esperar a tener suerte para que alguno de los pedacitos  que quedaran pegados  fuera un único plano atómico,  todos hubieran  respondido igual: no es posible. Alguno habría incluso aludido a teoremas de prestigiosos físicos que establecían la inexistencia de cristales bidimensionales.  Si además les hubieran preguntado si sería posible fabricar un transistor de efecto campo con ese plano atómico,  habrían  respondido "muy difícil" o "imposible".   Si les hubieran preguntado por la movilidad de dicho dispositívo, es decir, por su calidad como transistor, habrían  anticipado: "horrible",  ya que el conocimiento establecido en 2004 era que las superficies son la principal causa de pérdida de movilidad en un transistor, y más aun si se trata de una superficie "sucia" o plagada de contaminación como la que uno supone que tendrá el grafeno exfoliado con celofán.

Si les hubieran pedido evaluar la probabilidad de que en semejante dispositivo pudiera observarse el Efecto Hall Cuántico (EHC),  se habrían  reído. El EHC únicamente se observaba en transistores de GaAs  preparados de forma extremadamente  cuidadosa para lograr altas movilidades con máquinas de crecimiento epitaxial que cuestan 1 millón de euros.   Si les hubieran preguntado sobre las propiedades mecánicas, es probable que hubiesen  dicho que el hipotético grafeno sería un material frágil, tratándose de un único plano atómico.

Si les hubieran preguntado por las posibles aplicaciones en fotovoltáicas de un material estrictamente bidimensional habrían dicho que poco prometedoras, en el mejor de los casos, pues  la absorción de luz es proporcional al grosor del sistema.     Si hubiesen preguntado a esos 100 expertos sobre la eventualidad de que una revolución en la física de materiales naciera de un tipo que se había llevado el IG Nobel por levitar ranas,   tampoco habrían sido muy optimistas.

Afortunadamente, en un  laboratorio de la no terriblemente prestigiosa Universidad de Manchester, del cuál casi nadie esperaba que naciese una revolución, unos tipos rusos, Novoselov y Geim,  que ahora sabemos que son geniales,  estaban trabajando en responder de forma positiva a todas estas preguntas, dejando claro que no te puedes  fiar de  los 100 mejores expertos,   ilustrando con contundencia  la frase de  Feynman: "science is the belief in the ignorance of experts".

Hoy,  apenas transcurridos 9 años,  la Unión Europea va a lanzar un programa "buque insignia" o "flagship" sobre el material que habría hecho reír a los expertos.   Se han creado varios centros de investigación en grafeno, alguno de ellos empezando de cero como el de  Singapur.  Se han publicado más de 20 mil artículos sobre el tema, decenas de libros  y se han descubierto al varios  materiales bidimensionales más. Numerosas   Universidades de las mejores  del mundo han contratado profesores para dedicarse en exclusiva al grafeno, se han creado varias conferencias específicas dedicadas a este material, a las que asisten centenares de científicos de todo el mundo. Samsung tiene a decenas de ingenieros trabajando en su  uso  para  varias aplicaciones comerciales y se han creado varias empresas cuyo negocio es producir y vender el material que no podía existir.

A la luz de todo esto,  ¿qué posibilidad tenemos de predecir fiablemente  el futuro?.  ¿Cómo podemos  anticipar la evolución de un campo de investigación en que  quizá haya ahora mismo  otros tipos geniales trabajando en lo que será otra revolución?.  ¿Qué sentido tienen los programas marco a 7 años vista?.   ¿No deberíamos ser todos mucho menos pesimistas a la hora de juzgar lo que es posible y lo que no?.  ¿No haríamos bien en darle una oportunidad a las ideas aparentemente insensatas, sin caer por ello en  brazos de locos y charlatanes?  ¿Y cómo diferenciar a un visionario de un charlatán?.  De esto hablaremos otro día.