Retomo el blog para intentar sacar algo bueno de la espantosa situación que está generando el COVID19. Alguien dijo que nunca nada es un fracaso absoluto ya que siempre puede ser utilizado como contraejemplo. En este post pretendo usar el COVID19 para ilustrar el concepto de "cisne negro", propuesto por el pensador Nassim Taleb en su obra homónima de 2007 como un ingrediente esencial para entender la vida, la historia y los mercados financieros.
Según Taleb un cisne negro es un hecho altamente improbable, que es incluso considerado imposible, y que cuanto finalmente tiene lugar, trastoca de forma irreversible y dramática el estado del sistema en el que tiene lugar. Ejemplos de cisnes negros sería la emergencia de la vida en la tierra, o más recientemente, los atentados del 11S de 2001 en los EEUU, o el comienzo de la primera Guerra Mundial, o el crack de la bola de 1929. No todos los cisnes negros son de carácter negativo. Por ejemplo, descubrimiento del grafeno, contravenía uno de los dogmas de la ciencia de materiales, la inexistencia de materiales bidimensionales.
El origen de la expresión es el siguiente. Hasta el primer avistamiento de un cisne de color negro por parte de un europeo, todos los cisnes eran blancos. Bastó un simple hecho, considerado imposible hasta ese momento, para cambiar radicalmente la concepción sobre ese tema. En general, los ejemplos de cisne negro tienen consecuencias con mucho más calado que un mero cambio en nuestros conocimientos de zoología.
Volviendo al COVID19, ¿qué probabilidad había de que un único evento, la transmisión de un corona virus a los humanos, tuviera lugar? Aunque han tenido lugar varios brotes víricos que guardan similitud en las últimas décadas, el COVID19 no es algo que ocurra todas las semanas.
¿Qué impacto tiene el COVID19? Aun es demasiado pronto para hacer un resumen, pero a fecha de hoy ya podemos afirmar que el COVID19 va a causar miles de muertos en todo el mundo, va a impactar a la economía mundial en forma de estancamiento o de recesión. El COVID 19 ya ha dado lugar a la cancelación de multitud de congresos científicos, eventos deportivos, ferias de comercio, el aplazamiento de elecciones en varios países. El COVID 19 ha generado el aislamiento de millones de personas en sus casas, el tele-trabajo y la tele-escuela.
El COVID19 nos obliga a todos a ensayar nuevas formas de trabajar, de vivir, de comprar y de relacionarnos. Es muy probable que, cuando hayamos pasado este desafío, muchas empresas, organizaciones y gobiernos fomenten con mucha mayor intensidad el tele-trabajo. La globalización y la política de fronteras más o menos transparentes serán también cuestionadas. También es posible, y ciertamente deseable, que la sociedad se prepare para otras crisis similares, dado que seguiremos estando expuestos a que un brote vírico en una ciudad que no sabíamos que existía acabe llegando en 3 meses al salón de tu casa. La aldea global también era esto.
Mostrando entradas con la etiqueta Nassim Taleb. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nassim Taleb. Mostrar todas las entradas
martes, 17 de marzo de 2020
viernes, 17 de noviembre de 2017
La universidad de los coleccionistas de cromos
Se acaban de aprobar las nuevas reglas para la acreditación de profesorado universitario en España que regulan el acceso a los cuerpos de "Profesor Titular" y "Catedrático". En ellas se define el número de publicaciones, tesis doctorales, horas de clase, proyectos de investigación, años de experiencia, y muchas otras variables que, de forma obligatoria, hay que tener para poder aspirar a ser profesor titular y catedrático en una universidad en España. Llamadme exagerado, pero a mi me vale un único dato para convencerme de que los criterios son absurdos: las 96 publicaciones que tenía Kostya Novoselov en 2010, cuando recibió el premio Nobel de Física por haber descubierto el grafeno, no le habrían llegado para lograr la calificación A (excelente) en el apartado de investigación. Para la ANECA, Novoselov, con su premio Nobel bajo el brazo, habría sido "bueno" en investigación, a secas.
¿Tenemos casos así en España? No voy a dar nombres, porque les podría perjudicar, pero hay casos de científicos españoles que ya son famosos por descubrimientos revolucionarios y que están lejísimos de llegar a la categoría de "excelente" en investigación, debido a que su número de publicaciones no llega a las cifras estratosféricas que pide la ANECA, el organismo que se encarga de esto. Es más, no llegarían ni a excelente para ser profesor titular.
¿Qué está detrás de esta reglamentación?. A falta de información fidedigna, ya que no conozco a los autores, solo me queda especular . Por un lado, la situación presupuestaria de las Universidades ejerce presión para disminuir el número de candidatos elegibles para puestos de catedrático. La creación de cátedras en España es básicamente un ejercicio de promoción y ascenso de sueldo de profesores que ya están en el Departamento. Por otro lado, hay mucha gente que opina que en España hay demasiados catedráticos, lo que habría dado lugar a la degradación del puesto. Por último, la desconfianza absoluta, y no sin fundamento, de que las comisiones de evaluación sean capaces de hacer bien su trabajo si no se imponen unas pautas numéricas rígidas: alguien ha pensado que "esto es un coladero", y ha decidido poner coto.
¿Cuáles van a ser las consecuencias? La que más me preocupa es que la Universidad se va a convertir, más todavía, en una manada de coleccionistas de cromos: publicaciones, tesis, horas de clase, proyectos de investigación, años de clase. El incentivo para hacer algo excepcionalmente bueno queda completamente erradicado. Con estas reglas, lo que importa es la cantidad. En mi área de conocimiento hay que tener 130 publicaciones para obtener la calificación "excelente" para ser catedrático. No llega si haces menos, aunque supongan una revolución. El alto nivel de exigencia hará más difícil que "tuerce-botas" sean ascendidos a catedráticos, no lo dudo. Pero el perfil de profesor funcionario que se promueve fomenta el continuismo, ahuyenta la toma de riesgos y la búsqueda de la calidad y premia la cantidad en detrimento de la calidad.
¿Cuál sería la alternativa a esto?. Un sistema en el que las personas encargadas de decidir sobre la promoción en la Universidad tengan "skin in the game", como dice Taleb, es decir, que se jueguen algo en la decisión, de forma que tengan un incentivo por acertar y un castigo por equivocarse. En la situación actual, los miembros de comisiones evaluadoras y tribunales no se juegan nada si le dan el visto bueno a un candidato que luego resulta ser un desastre, o incluso ya ha demostrado serlo. Es más, históricamente ha existido un incentivo para hacerlo "mal", dado que la promoción estuvo en manos de colegas del departamento. Para evitar el compadreo y los chanchullos, durante décadas se han introducido mecanismos como sorteos, obligatoriedad de incluir a miembros externos en los tribunales, etc., pero es obvio que esto no ha funcionado. Ahora alguien ha pensado, con una gran arrogancia o ingenuidad, que es posible definir unas tablas de la ley, con criterios numéricos, que conviertan la evaluación en una tarea administrativa. Me produce desazón comprobar que nadie espera nada brillante de las universidades en España, y que nos hayamos ganado a pulso que los políticos no se fíen de nosotros. Y viceversa.
¿Tenemos casos así en España? No voy a dar nombres, porque les podría perjudicar, pero hay casos de científicos españoles que ya son famosos por descubrimientos revolucionarios y que están lejísimos de llegar a la categoría de "excelente" en investigación, debido a que su número de publicaciones no llega a las cifras estratosféricas que pide la ANECA, el organismo que se encarga de esto. Es más, no llegarían ni a excelente para ser profesor titular.
¿Qué está detrás de esta reglamentación?. A falta de información fidedigna, ya que no conozco a los autores, solo me queda especular . Por un lado, la situación presupuestaria de las Universidades ejerce presión para disminuir el número de candidatos elegibles para puestos de catedrático. La creación de cátedras en España es básicamente un ejercicio de promoción y ascenso de sueldo de profesores que ya están en el Departamento. Por otro lado, hay mucha gente que opina que en España hay demasiados catedráticos, lo que habría dado lugar a la degradación del puesto. Por último, la desconfianza absoluta, y no sin fundamento, de que las comisiones de evaluación sean capaces de hacer bien su trabajo si no se imponen unas pautas numéricas rígidas: alguien ha pensado que "esto es un coladero", y ha decidido poner coto.
¿Cuáles van a ser las consecuencias? La que más me preocupa es que la Universidad se va a convertir, más todavía, en una manada de coleccionistas de cromos: publicaciones, tesis, horas de clase, proyectos de investigación, años de clase. El incentivo para hacer algo excepcionalmente bueno queda completamente erradicado. Con estas reglas, lo que importa es la cantidad. En mi área de conocimiento hay que tener 130 publicaciones para obtener la calificación "excelente" para ser catedrático. No llega si haces menos, aunque supongan una revolución. El alto nivel de exigencia hará más difícil que "tuerce-botas" sean ascendidos a catedráticos, no lo dudo. Pero el perfil de profesor funcionario que se promueve fomenta el continuismo, ahuyenta la toma de riesgos y la búsqueda de la calidad y premia la cantidad en detrimento de la calidad.
¿Cuál sería la alternativa a esto?. Un sistema en el que las personas encargadas de decidir sobre la promoción en la Universidad tengan "skin in the game", como dice Taleb, es decir, que se jueguen algo en la decisión, de forma que tengan un incentivo por acertar y un castigo por equivocarse. En la situación actual, los miembros de comisiones evaluadoras y tribunales no se juegan nada si le dan el visto bueno a un candidato que luego resulta ser un desastre, o incluso ya ha demostrado serlo. Es más, históricamente ha existido un incentivo para hacerlo "mal", dado que la promoción estuvo en manos de colegas del departamento. Para evitar el compadreo y los chanchullos, durante décadas se han introducido mecanismos como sorteos, obligatoriedad de incluir a miembros externos en los tribunales, etc., pero es obvio que esto no ha funcionado. Ahora alguien ha pensado, con una gran arrogancia o ingenuidad, que es posible definir unas tablas de la ley, con criterios numéricos, que conviertan la evaluación en una tarea administrativa. Me produce desazón comprobar que nadie espera nada brillante de las universidades en España, y que nos hayamos ganado a pulso que los políticos no se fíen de nosotros. Y viceversa.
jueves, 27 de abril de 2017
Carta abierta a Daniel Lacalle: sí, hay que gastar más en I+D
Estimado Señor Lacalle,
le tengo a usted por una persona cabal y, dada su presencia habitual en los medios, con cierta influencia. He leído con interés su artículo en El Español "Investigación si, gasto político no" que sintetiza elocuentemente una forma de ver el complejo asunto del gasto en I+D+I que me parece particularmente perniciosa, resumida en esta frase de su artículo: "El gasto en I+D+I, sea público o privado, es muy poco útil si no se traduce en patentes y, con ellas, empresas." En esta carta abierta expongo mis argumentos para rebatir esta afirmación, y otras que usted hace, y que están en línea con la política científica de los gobiernos del Sr Rajoy.
Antes de entrar en materia, me parece desafortunado que mencione usted únicamente como defensor del aumento de gasto en I+D+I a cierto partido político. Este recurso de su artículo me recuerda a aquellos que para desprestigiar el liberalismo económico recuerdan como esta doctrina guió la política económica del gobierno de Pinochet. La solicitud de aumento en el gasto en I+D no es patrimonio de un partido político con 3 años de historia. En Marzo de 2000, hace ya 17 años, los estados miembro de la Unión Europea fijaron como objetivo para 2010, alcanzar un gasto en I+D+I del 3%, en la llamada estrategia de Lisboa. En el cifra es más del doble del máximo histórico alcanzado por España que usted menciona en su artículo
Pero vayamos al asunto central. ¿De verdad que el gasto en I+D+I "es muy poco útil si no se traduce en patentes y, con ellas, empresas?". Para comenzar a rebatir esta afirmación, busquemos contra-ejemplos. Como todavía resuena en mi cabeza la impactante lectura de su libro Thinking Fast, Thinking Slow, le pregunto a google por las patentes de Daniel Kahneman: una única patente, enviada 2014. ¿Fue muy poco útil el trabajo de Kahneman que le llevó a recibir el premio Nobel de Economía en 2002?. Sin salir del ámbito de la economía, su campo de especialidad, le pregunto a google por las patentes de Milton Friedman y encuentro el siguiente fragmento de su libro "Capitalism and Freedom":
" there are many “inventions” that are not patentable. The “inventor” of the supermarket, for example, conferred great benefits on his fellowmen for which he could not charge them. "
No lo digo yo, lo dice Milton Friedman: "many inventions are not patentable". Por cierto, no he conseguido encontrar patentes de Milton Friedman, y supongo que estará usted de acuerdo en que la utilidad de su legado no está depositada en un registro de patentes. Desde mi experiencia como investigador, creo que la misma afirmación es válida para la inmensa mayoría del conocimiento que se ha generado a través de la actividad investigadora que nos ha llevado de la oscuridad, la enfermedad y la superstición, al mundo moderno.
Hay varias formas en las que las sociedades avanzadas se benefician de la inversión en I+D, más allá de las patentes. Todas tienen que ver con el hecho de que la sociedad en general, y el mundo del I+D en particular, son redes complejas, como un ecosistema o un cerebro. Cada año se publican en el mundo unos 6 millones de artículos científicos. La inmensa mayoría no vale para nada. Pero unos pocos lo cambian todo: la invención del transistor, la energía nuclear, la estructura del ADN. De hecho, muchos de los grandes descubrimientos se producen por accidente, como el descubrimiento de América, la radioactividad, la penicilina, el horno micro-ondas, la viagra, o el Ritalín.
Igual que la mano invisible de Adam Smith hace que el libre mercado se encargue de hacer funcionar la sociedad de forma manifiestamente superior a las economías planificadas, parece que hay otra mano invisible que hace que el conocimiento prospere en un ámbito en el que no se planifican los objetivos de la investigación. La pretensión de que hay que orientar la investigación a la " aplicación empresarial real basada en analizar necesidades de los consumidores" solo puede estar basada en el desconocimiento de cómo ocurren la mayoría de los descubrimientos científicos y está formulada de forma inquietante: ¿es la cura del Alzheimer es una "necesidad de los consumidores"?.
Le parecerá a usted que sobran los millones de artículos científicos inútiles, pero otros sistemas complejos funcionan igual: un único espermatozoide fecunda el óvulo, y los otros 250 millones están allí para acompañar. Algo parecido se puede decir de la cantera del Real Madrid, que produce un Raúl o un Casillas cada 20 años y mientras tanto tiene que formar a centenares de jugadores anónimos todos los años. Esto casa con su observación de que una única patente del CSIC es responsable de la mitad de sus ingresos en este concepto. Como dice Nassim Taleb, bienvenido a Extremistan. Los investigadores nos dedicamos a generar cisnes negros, impredecibles, y que lo cambian todo.
La actividad investigadora produce otros resultados, más allá de patentes, y de revoluciones tecnológicas. Pregunte a sus colegas de la city en Londres por las herramientas de los quants, como el Ito calculus, o las ecuaciones que gobiernan la estimación del precio de las opciones, fueron inventadas por científicos trabajando en universidades, haciendo "estudios redundantes" y "subvencionados". Le dirán además que en la city trabajan un buen puñado de doctores en Física cuya formación matemática ha sido obtenida llevando a cabo investigación no patentable en ese antro de perversión que es la universidad pública subvencionada. Esto no es más que un caso particular de algo más general e importante: el mundo del conocimiento avanza tan deprisa que es imprescindible tener a un porcentaje de la población dedicado a la investigación para poder entender la complejidad creciente que nos rodea, y para compartir esa visión con los estudiantes de universidad, que le recuerdo que van a tener que pagar nuestras pensiones.
Además de revoluciones tecnológicas y personal cualificado, la inversión en I+D proporciona otro retorno tangible que se suele olvidar, el de la publicidad. La existencia de un sistema de I+D se vincula a un nivel de desarrollo económico que solo los países más avanzados se pueden permitir. Así mismo, los logros en I+D permiten proyectar una imagen del país asociada a la inteligencia, algo muy necesario cuando eres famoso por el sol y los toros. Por último, una sociedad que invierte en investigación está apostando por su futuro. En una época en el que la viabilidad del estado español es cuestionada por dentro, desde los movimientos secesionistas, y hace 3 o 4 años por fuera, cuando nos querían intervenir, la inversión en I+D manda un mensaje sólido a unos y otros.
Continua usted su artículo hablando de que la mayoría del gasto en I+D+I de Corea del Sur y Finlandia proviene del sector privado. Esto es así, pero habría que ver por qué. Como sabe usted bien, será difícil encontrar un hogar en occidente que no tenga productos tecnológicos de empresas coreanas como Samsung, LG y Daewoo, y en menor medida de la finlandesa Nokia. En cambio, las grandes empresas españolas potentes tienen un valor añadido tecnológico relativamente bajo. No es lo mismo fabricar camisetas que teléfonos móviles, por no hablar del escaso potencial del sector turístico para invertir en I+D+I. Pero además, hay que decir que el desarrollo de Samsung y otros grupos industriales fuertes de aquel país, tuvo lugar décadas atrás al amparo fuertemente proteccionista el gobierno coreano. Por último, tras décadas de fuerte investigación en ciencia aplicada, el gobierno coreano ha puesto en marcha una red de centros de investigación científica básica no aplicada (Institute of Basic Science).
Termino haciéndole notar que le falla a usted la aritmética al afirmar que "España destinaba un 1,37% del PIB en I+D, mientras Brasil gastaba el 0,7%. Pues bien, Brasil registraba el doble de patentes que España con casi la mitad de gasto." Teniendo en cuenta que el PIB de Brasil es casi el doble que el de España, el gasto total en I+D de Brasil es casi igual que el de España, y no la mitad. Peor me parece la omisión en su artículo del hecho de que el raquítico aumento nominal de los presupuestos de investigación de los últimos presupuestos está asociado a líneas de crédito que quedan sin ejecutar. Al mismo tiempo, en un contexto de crecimiento del PIB de más del 2%, y tras varios años de recortes, el presupuesto de 2017 contempla una reducción del presupuesto de los principales organismos de investigación de España, como son CSIC y el instituto de Salud Carlos III. Con estos recortes el estado se pega un tiro en el pie: pagamos las nóminas de los investigadores, pero ahorramos en herramientas de trabajo: sin proyectos de investigación, o subvenciones como usted les llama, los investigadores no pueden trabajar.
De su artículo se colige que a usted todo esto de la investigación no orientada a patentes le parece algo muy caro e innecesario. Ya sabe lo que dijo Machado del valor y el precio. Yo termino esta larga carta con el lema de mi blog: si la investigación le parece cara, pruebe con la ignorancia.
Atentamente.
le tengo a usted por una persona cabal y, dada su presencia habitual en los medios, con cierta influencia. He leído con interés su artículo en El Español "Investigación si, gasto político no" que sintetiza elocuentemente una forma de ver el complejo asunto del gasto en I+D+I que me parece particularmente perniciosa, resumida en esta frase de su artículo: "El gasto en I+D+I, sea público o privado, es muy poco útil si no se traduce en patentes y, con ellas, empresas." En esta carta abierta expongo mis argumentos para rebatir esta afirmación, y otras que usted hace, y que están en línea con la política científica de los gobiernos del Sr Rajoy.
Antes de entrar en materia, me parece desafortunado que mencione usted únicamente como defensor del aumento de gasto en I+D+I a cierto partido político. Este recurso de su artículo me recuerda a aquellos que para desprestigiar el liberalismo económico recuerdan como esta doctrina guió la política económica del gobierno de Pinochet. La solicitud de aumento en el gasto en I+D no es patrimonio de un partido político con 3 años de historia. En Marzo de 2000, hace ya 17 años, los estados miembro de la Unión Europea fijaron como objetivo para 2010, alcanzar un gasto en I+D+I del 3%, en la llamada estrategia de Lisboa. En el cifra es más del doble del máximo histórico alcanzado por España que usted menciona en su artículo
Pero vayamos al asunto central. ¿De verdad que el gasto en I+D+I "es muy poco útil si no se traduce en patentes y, con ellas, empresas?". Para comenzar a rebatir esta afirmación, busquemos contra-ejemplos. Como todavía resuena en mi cabeza la impactante lectura de su libro Thinking Fast, Thinking Slow, le pregunto a google por las patentes de Daniel Kahneman: una única patente, enviada 2014. ¿Fue muy poco útil el trabajo de Kahneman que le llevó a recibir el premio Nobel de Economía en 2002?. Sin salir del ámbito de la economía, su campo de especialidad, le pregunto a google por las patentes de Milton Friedman y encuentro el siguiente fragmento de su libro "Capitalism and Freedom":
" there are many “inventions” that are not patentable. The “inventor” of the supermarket, for example, conferred great benefits on his fellowmen for which he could not charge them. "
No lo digo yo, lo dice Milton Friedman: "many inventions are not patentable". Por cierto, no he conseguido encontrar patentes de Milton Friedman, y supongo que estará usted de acuerdo en que la utilidad de su legado no está depositada en un registro de patentes. Desde mi experiencia como investigador, creo que la misma afirmación es válida para la inmensa mayoría del conocimiento que se ha generado a través de la actividad investigadora que nos ha llevado de la oscuridad, la enfermedad y la superstición, al mundo moderno.
Hay varias formas en las que las sociedades avanzadas se benefician de la inversión en I+D, más allá de las patentes. Todas tienen que ver con el hecho de que la sociedad en general, y el mundo del I+D en particular, son redes complejas, como un ecosistema o un cerebro. Cada año se publican en el mundo unos 6 millones de artículos científicos. La inmensa mayoría no vale para nada. Pero unos pocos lo cambian todo: la invención del transistor, la energía nuclear, la estructura del ADN. De hecho, muchos de los grandes descubrimientos se producen por accidente, como el descubrimiento de América, la radioactividad, la penicilina, el horno micro-ondas, la viagra, o el Ritalín.
Igual que la mano invisible de Adam Smith hace que el libre mercado se encargue de hacer funcionar la sociedad de forma manifiestamente superior a las economías planificadas, parece que hay otra mano invisible que hace que el conocimiento prospere en un ámbito en el que no se planifican los objetivos de la investigación. La pretensión de que hay que orientar la investigación a la " aplicación empresarial real basada en analizar necesidades de los consumidores" solo puede estar basada en el desconocimiento de cómo ocurren la mayoría de los descubrimientos científicos y está formulada de forma inquietante: ¿es la cura del Alzheimer es una "necesidad de los consumidores"?.
La actividad investigadora produce otros resultados, más allá de patentes, y de revoluciones tecnológicas. Pregunte a sus colegas de la city en Londres por las herramientas de los quants, como el Ito calculus, o las ecuaciones que gobiernan la estimación del precio de las opciones, fueron inventadas por científicos trabajando en universidades, haciendo "estudios redundantes" y "subvencionados". Le dirán además que en la city trabajan un buen puñado de doctores en Física cuya formación matemática ha sido obtenida llevando a cabo investigación no patentable en ese antro de perversión que es la universidad pública subvencionada. Esto no es más que un caso particular de algo más general e importante: el mundo del conocimiento avanza tan deprisa que es imprescindible tener a un porcentaje de la población dedicado a la investigación para poder entender la complejidad creciente que nos rodea, y para compartir esa visión con los estudiantes de universidad, que le recuerdo que van a tener que pagar nuestras pensiones.
Además de revoluciones tecnológicas y personal cualificado, la inversión en I+D proporciona otro retorno tangible que se suele olvidar, el de la publicidad. La existencia de un sistema de I+D se vincula a un nivel de desarrollo económico que solo los países más avanzados se pueden permitir. Así mismo, los logros en I+D permiten proyectar una imagen del país asociada a la inteligencia, algo muy necesario cuando eres famoso por el sol y los toros. Por último, una sociedad que invierte en investigación está apostando por su futuro. En una época en el que la viabilidad del estado español es cuestionada por dentro, desde los movimientos secesionistas, y hace 3 o 4 años por fuera, cuando nos querían intervenir, la inversión en I+D manda un mensaje sólido a unos y otros.
Continua usted su artículo hablando de que la mayoría del gasto en I+D+I de Corea del Sur y Finlandia proviene del sector privado. Esto es así, pero habría que ver por qué. Como sabe usted bien, será difícil encontrar un hogar en occidente que no tenga productos tecnológicos de empresas coreanas como Samsung, LG y Daewoo, y en menor medida de la finlandesa Nokia. En cambio, las grandes empresas españolas potentes tienen un valor añadido tecnológico relativamente bajo. No es lo mismo fabricar camisetas que teléfonos móviles, por no hablar del escaso potencial del sector turístico para invertir en I+D+I. Pero además, hay que decir que el desarrollo de Samsung y otros grupos industriales fuertes de aquel país, tuvo lugar décadas atrás al amparo fuertemente proteccionista el gobierno coreano. Por último, tras décadas de fuerte investigación en ciencia aplicada, el gobierno coreano ha puesto en marcha una red de centros de investigación científica básica no aplicada (Institute of Basic Science).
Termino haciéndole notar que le falla a usted la aritmética al afirmar que "España destinaba un 1,37% del PIB en I+D, mientras Brasil gastaba el 0,7%. Pues bien, Brasil registraba el doble de patentes que España con casi la mitad de gasto." Teniendo en cuenta que el PIB de Brasil es casi el doble que el de España, el gasto total en I+D de Brasil es casi igual que el de España, y no la mitad. Peor me parece la omisión en su artículo del hecho de que el raquítico aumento nominal de los presupuestos de investigación de los últimos presupuestos está asociado a líneas de crédito que quedan sin ejecutar. Al mismo tiempo, en un contexto de crecimiento del PIB de más del 2%, y tras varios años de recortes, el presupuesto de 2017 contempla una reducción del presupuesto de los principales organismos de investigación de España, como son CSIC y el instituto de Salud Carlos III. Con estos recortes el estado se pega un tiro en el pie: pagamos las nóminas de los investigadores, pero ahorramos en herramientas de trabajo: sin proyectos de investigación, o subvenciones como usted les llama, los investigadores no pueden trabajar.
De su artículo se colige que a usted todo esto de la investigación no orientada a patentes le parece algo muy caro e innecesario. Ya sabe lo que dijo Machado del valor y el precio. Yo termino esta larga carta con el lema de mi blog: si la investigación le parece cara, pruebe con la ignorancia.
Atentamente.
Etiquetas:
Adam Smith,
Corea del Sur,
Daniel Kahneman,
descubrimientos por accidente,
Estrategia de Lisboa,
I+D,
Lacalle,
Milton Friedman,
Nassim Taleb
viernes, 10 de octubre de 2014
Ana Mato al mando del Prestige
Nassim Taleb es posíblemente uno de los pensadores más influyentes de nuestra época. El tema central de su obra es que el pasado no puede emplearse para predecir el futuro. Hasta 2001 nunca hubo un ataque terrorista con aviones contra rascacielos de Nueva York. Hasta 2004 nunca hubo un atentado con más de 190 muertos en Madrid. Hasta 2010, los funcionarios nunca habían visto reducido su sueldo. En 2008 nuestro sistema financiero era percibido por el presidente como el más sólido del mundo. Hasta 2011, nunca un tsunami había hecho reventar una central nuclear. Hasta 2013 nunca había cerrado una televisión autonómica. Hasta otoño de 2014, Madrid no era un lugar en el que nadie pudiera contagiarse del Ébola.
Nos está pasando como al pavo protagonista de dos de los libros de Taleb, "El Cisne Negro" y "Anti-frágil". Se trata de un pavo de corral, en los meses previos al día de acción de gracias. Cada día que pasa, el carnicero alimenta al pavo, que va ganando peso y acumulando evidencia experimental de que el carnicero es un tipo totalmente de fiar. La confianza del pavo crece cada día e, irónicamente, nunca es tan alta como la víspera del día de acción de gracias en las que el pavo se convierte en una cena para cuatro.
Afirma Taleb que el pavo es como nuestros expertos en evaluación de riesgos. Expertos como los políticos, agitando los 38.6 grados de fiebre como si fuera la velocidad de la luz, o la constante de la gravitación universal, es decir, cantidades que se pueden medir con precisión gigantesca. Cualquier licenciado en ciencias o en ingeniería debería comprender que es absurdo confiar ciegamente en un número con decimales cuanto se trata de un sistema tan complicado como un ser humano.
Hace unos ocho años los analistas de riesgos de Lehman Brothers y otro puñado de empresas de inversión y de seguros cometieron el error de suponer que el precio dos propiedades inmobiliarias eran variables independientes, es decir, que si bajaba el precio de una casa no tenía por qué bajar el de la otra. En los USA aun se están intentando recuperar de aquello. Taleb lo vió venir, y otros lo vieron venir y apostaron por ello, haciéndose multimillonarios, como cuenta Michael Lewis en "The big short".
Otro tema central de la obra de Taleb es que no entendemos el mundo en el que vivimos, y no nos damos cuenta de que no lo entendemos. Vivimos en un mundo tan complejo que creo que ni siquiera los científicos entendemos nuestro ámbito de estudio , tras años de trabajo. Bien, pues ahí tenemos a Ana Mato, licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid (oh my god) gestionando la llegada del Ébola a Madrid. Llamadme pesimista, pero creo que Ana Mato está tan preparada para gestionar este follón como Stephen Hawking para boxear.
Algún columnista ha comparado la situación con el Prestige. No. Si al timón del Prestige hubiera estado Ana Mato, y la decisión de ponerlo a navegar en nuestra cosa la hubiera tomado el gobierno, y si en lugar de petroleo llevase ÉBOLA, entonces, esto sería comparable con el Prestige. No contentos con ser malos gestores, con trincar, con tener el país patas arriba, lo que le faltaba a la clase política es hacerle la guerra biológica a su propia población.
Nos está pasando como al pavo protagonista de dos de los libros de Taleb, "El Cisne Negro" y "Anti-frágil". Se trata de un pavo de corral, en los meses previos al día de acción de gracias. Cada día que pasa, el carnicero alimenta al pavo, que va ganando peso y acumulando evidencia experimental de que el carnicero es un tipo totalmente de fiar. La confianza del pavo crece cada día e, irónicamente, nunca es tan alta como la víspera del día de acción de gracias en las que el pavo se convierte en una cena para cuatro.
Afirma Taleb que el pavo es como nuestros expertos en evaluación de riesgos. Expertos como los políticos, agitando los 38.6 grados de fiebre como si fuera la velocidad de la luz, o la constante de la gravitación universal, es decir, cantidades que se pueden medir con precisión gigantesca. Cualquier licenciado en ciencias o en ingeniería debería comprender que es absurdo confiar ciegamente en un número con decimales cuanto se trata de un sistema tan complicado como un ser humano.
Hace unos ocho años los analistas de riesgos de Lehman Brothers y otro puñado de empresas de inversión y de seguros cometieron el error de suponer que el precio dos propiedades inmobiliarias eran variables independientes, es decir, que si bajaba el precio de una casa no tenía por qué bajar el de la otra. En los USA aun se están intentando recuperar de aquello. Taleb lo vió venir, y otros lo vieron venir y apostaron por ello, haciéndose multimillonarios, como cuenta Michael Lewis en "The big short".
Otro tema central de la obra de Taleb es que no entendemos el mundo en el que vivimos, y no nos damos cuenta de que no lo entendemos. Vivimos en un mundo tan complejo que creo que ni siquiera los científicos entendemos nuestro ámbito de estudio , tras años de trabajo. Bien, pues ahí tenemos a Ana Mato, licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid (oh my god) gestionando la llegada del Ébola a Madrid. Llamadme pesimista, pero creo que Ana Mato está tan preparada para gestionar este follón como Stephen Hawking para boxear.
Algún columnista ha comparado la situación con el Prestige. No. Si al timón del Prestige hubiera estado Ana Mato, y la decisión de ponerlo a navegar en nuestra cosa la hubiera tomado el gobierno, y si en lugar de petroleo llevase ÉBOLA, entonces, esto sería comparable con el Prestige. No contentos con ser malos gestores, con trincar, con tener el país patas arriba, lo que le faltaba a la clase política es hacerle la guerra biológica a su propia población.
martes, 7 de octubre de 2014
El Ébola en Madrid, Ana Mato y los cisnes negros.
Las autoridades han pedido que no cunda el pánico y os voy a confesar una cosa: estoy aterrorizado. Ya me da para ponerme nervioso que me pida mantener la calma la ministra cuyo marido guardaba un jaguar en el garaje y ella no lo sabía. Tratándose de un asunto de salud pública la admonición viene de alguien que se apellida Mato, me voy a tomar la licencia de tener sentido del humor.
Hay pocas cosas tan inquietantes como enterarse de que las autoridades de tu país han traído a dos personas (admirables) portadoras de un virus letal y supercontagioso a la capital y estar leyendo el último libro de Nassim Taleb sobre la incapacidad de políticos y académicos para predecir eventos improbables, pero devastadores, los "cisnes negros" que él mismo inventó.
Sí, que no cunda el pánico, pero ¿qué pasa si el contagio de la enfermera ha ocurrido a pesar de que ella ha tomado todas las medidas para evitarlo?. ¿Qué pasa si el virus ha mutado y se contagia de forma más fácil?. ¿Qué pasa si en los 6 días que la enfermera se fue de vacaciones, ya infectada, la enfermera cogió el AVE, o un avión?. Si la enfermera muere, todo esto será un escándalo. Si hay unos pocos contagios más, será una tragedia provocada por la irresponsabilidad de los políticos, expertos en ser generosos con el dinero de los demás, y ahora en ser solidarios arriesgando la vida de los demás.
Si hay un estallido de la epidemia en el epicentro del país, las consecuencias pueden ser devastadoras. Centenares, miles o decenas de miles de enfermos y de muertos. España se uniría a la lista de países pobrísimos africanos en los que te puedes morir de Ébola, con consecuencias devastadoras para todo lo que nos es querido, como por ejemplo, la principal actividad económica del país, el turismo. Tengo para mi que algo así cambiaría para siempre, de forma irreversible y dramática, la imagen de España. Supongo que todos estamos en el modo mental de negación, de "no quiero ni pensarlo", pero ¿desde cuándo "no pensarlo" es algo responsable?. No pensarlo, eso es precisamente lo que hicieron los políticos que tomaron la decisión de traer el Ébola a Madrid.
En su libro Taleb critica con saña el intervencionismo naive del estado, y a los políticos que permiten que el colapso cíclico de los bancos, un evento "cisne negro", sea asumido por los contribuyentes, mientras que las ganancias en épocas de estabilidad van para los banqueros. Taleb desprecia a ecomomistas, a los que acusa de charlatanes, por su pretensión de evaluar los riesgos, porque dice Taleb que los eventos altamente improbables son por definición incalculables, y que lo único que podemos hacer es prepararnos para reducir nuestra exposición a ellos. ¿Qué diría Taleb de nuestros gobernantes?. ¿Qué diría Taleb de Ana Mato?.
Hay pocas cosas tan inquietantes como enterarse de que las autoridades de tu país han traído a dos personas (admirables) portadoras de un virus letal y supercontagioso a la capital y estar leyendo el último libro de Nassim Taleb sobre la incapacidad de políticos y académicos para predecir eventos improbables, pero devastadores, los "cisnes negros" que él mismo inventó.
Sí, que no cunda el pánico, pero ¿qué pasa si el contagio de la enfermera ha ocurrido a pesar de que ella ha tomado todas las medidas para evitarlo?. ¿Qué pasa si el virus ha mutado y se contagia de forma más fácil?. ¿Qué pasa si en los 6 días que la enfermera se fue de vacaciones, ya infectada, la enfermera cogió el AVE, o un avión?. Si la enfermera muere, todo esto será un escándalo. Si hay unos pocos contagios más, será una tragedia provocada por la irresponsabilidad de los políticos, expertos en ser generosos con el dinero de los demás, y ahora en ser solidarios arriesgando la vida de los demás.
Si hay un estallido de la epidemia en el epicentro del país, las consecuencias pueden ser devastadoras. Centenares, miles o decenas de miles de enfermos y de muertos. España se uniría a la lista de países pobrísimos africanos en los que te puedes morir de Ébola, con consecuencias devastadoras para todo lo que nos es querido, como por ejemplo, la principal actividad económica del país, el turismo. Tengo para mi que algo así cambiaría para siempre, de forma irreversible y dramática, la imagen de España. Supongo que todos estamos en el modo mental de negación, de "no quiero ni pensarlo", pero ¿desde cuándo "no pensarlo" es algo responsable?. No pensarlo, eso es precisamente lo que hicieron los políticos que tomaron la decisión de traer el Ébola a Madrid.
En su libro Taleb critica con saña el intervencionismo naive del estado, y a los políticos que permiten que el colapso cíclico de los bancos, un evento "cisne negro", sea asumido por los contribuyentes, mientras que las ganancias en épocas de estabilidad van para los banqueros. Taleb desprecia a ecomomistas, a los que acusa de charlatanes, por su pretensión de evaluar los riesgos, porque dice Taleb que los eventos altamente improbables son por definición incalculables, y que lo único que podemos hacer es prepararnos para reducir nuestra exposición a ellos. ¿Qué diría Taleb de nuestros gobernantes?. ¿Qué diría Taleb de Ana Mato?.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)