viernes, 4 de abril de 2014

Inversión en I+D: poco y mal

En la entrada anterior vimos que, comparada con los 12 países que lograron  más proyectos ERC-advanced en 2013, España ocupa el último lugar en el ranking de proyectos/por millón de habitantes (0.3, muy por debajo de 0.9 de Alemania, o el 3.1 de Suiza). Es decir, que nuestro sistema de I+D genera un número pequeño de investigadores con la proyección internacional suficiente para lograr este tipo de proyectos.  En esta entrada intento analizar los motivos.  Enfrentados con los datos, muchos   colegas apuntan a la escasa inversión en I+D que realiza España.  Veremos que, además de invertir poco, la inversión da pocos resultados, con lo que estamos invirtiendo mal.

En primer lugar, la siguiente tabla ilustra que, en efecto, en España se invierte muy poco en I+D, comparado con los países que nos ganan en la competición por los ERC:
Inversión en I+D. Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_research_and_development_spending)




Para ver si la inversión en I+D es la única variable que controla el éxito en la obtención de ERC-advanced,  tabulemos cuántos ERC/por millón habitantes  saca cada país dividido por la inversión en I+D por habitante.   Es decir,  comparemos el número de ERC per cápita con la inversión en I+D per cápita.   El resultado  es el siguiente:
Número de Advanced-ERC grant en 2013 por millón de habitantes dividido por inversión en I+D (en 1000$/persona)

Vemos que, normalizando sobre la inversión,  España ya no ocupa el último lugar, pero sigue mal colocada: a efectos de lograr proyectos ERC, no somos productivos, lo que unido a la baja inversión, nos coloca en el último lugar que comentábamos en la entrada anterior.  Podemos buscar consuelo en  que, en lo que concierne a ERC-advanced, le sacamos más partido a nuestra escasa inversión que países como  Suecia, Austria y Alemania.   Hay que tener en cuenta que la gran inversión que hacen estos países en ciencia reduce la motivación de sus investigadores para buscar proyectos de investigación europeos.

Por tanto,  de acuerdo con este estudio de andar por casa, no se trata únicamente de  invertir poco. Además, estamos invirtiendo mal.  Alguien podría pensar que nuestro sistema de I+D no produce premios Nobel y tiene malos resultados produciendo "ERC" porque está encaminado a metas más aplicadas.  Pero resulta que, como mostraba el otro día el profesor Carlos Hidalgo en una presentación en la RSEF,  España ocupa el décimo lugar en el mundo en publicación de artículos científicos, pero únicamente el 23 en producción de patentes.  Dado que somos algo así como la undécima economía mundial, parece razonable nuestra posición en el ranking de publicaciones, pero no nos vale de mucho: ni producimos patentes, ni destacamos científicamente.

Si un estudio más completo y riguroso que esta entrada de blog  avala estas conclusiones, que están en linea con lo que subjetiva pero firmemente cree el autor de este blog, cabría concluir que nuestro sistema de I+D produce resultados científicamente mediocres y con poco impacto social.  Está claro que tenemos que invertir más en I+D, pero también hay que invertir mejor.  Creo que nos iría mejor si tuviésemos un sistema educativo más exigente, y un sistema de I+D en el que la excelencia y el mérito son las únicas variables que importan a la hora de contratar.

Termino con una reflexión que hizo Carlos Hidalgo en su presentación a la RSEF: la tasa de éxito en peticiones ERC del Reino Unido es el 12%, la de España el 6.  Desde la RSEF esperamos poder aportar nuestro pequeño granito de arena y organizar algún workshop en el que colegas que han conseguido el ERC asesoren a los que están intentando conseguirlo, para ver si podemos mejorar la tasa de acierto.


lunes, 31 de marzo de 2014

Otra medida de la (falta de) excelencia

A menudo nos referimos al ranking de Shangai y a la ausencia de españoles en  la lista de premios Nobel en Ciencias como indicadores, o indicios, del problema de falta de excelencia del sistema académico español.  En esta entrada muestro como el desglose por países del  programa de proyectos de  investigación que financia el Consejo Europeo para la Investigación,  (European Research Council, ERC) deja a nuestro sistema académico en muy mal lugar.

El ERC lleva unos años financiando proyectos de investigación científica ejecutados en Europa, en tres modalidades, "Starting", "Consolidator"  y "Advanced",  atendiendo al número de años de experiencia postdoctoral.  Los proyectos tienen una duración máxima de 5 años, y una financiación de un máximo de 1.5M€, 2M€ y 2.5M€ por proyecto. Estas convocatorias son extremadamente competitivas y, en promedio, únicamente el 10 por ciento de las solicitudes son aceptadas.

En el caso de las convocatorias ERC advanced,  en las que no hay restricciones por número de años de experiencia, los investigadores que logran estos proyectos tienen una trayectoria científica extraordinaria,  con muchas publicaciones en revistas de mucho prestigio, y muy citadas.  Por tanto,  el número de proyectos ERC advanced parece un buen indicador del nivel de excelencia de la investigación en un país.

El ERC publica estadísticas relativas a cuántos proyectos son financiados en cada país.  Analizando la resolución de la convocatoria de 2013, en su modalidad advanced, vemos que:
* se concedieron 284 proyectos, de un total de 2408 solicitudes (11% de success rate)
* España se llevó únicamente 14, es decir menos del 5% del total.

De acuerdo con los datos del ERC, el desglose de los proyectos ERC advanced en 2013 por países  es el siguiente:

Desglose de proyectos ERC advanced concedidos en 2013 por países. Fuente: ERC Council

Representado en términos absolutos,  España ocupa un discreto octavo lugar.  La presencia por encima de nosotros de 3 países  cuyas población  es inferior a la nuestra,   Holanda, Suiza e Israel,   nos lleva a representar esta información en unidades relativas a la población.  Cuando representamos los datos del ERC advanced 2013 por millón de habitantes, la gráfica resultante pone a España en el último lugar:


Desglose del número de ERC advanced por país normalizado por millón de habitantes. 

No se si estas cosas logran interesar a nuestros políticos. Para poner lo que esto supone en números que les resulten más familiares: los 65 proyectos ERC que ha conseguido el Reino Unido en 2013 les aportarán  más de 130M€, una cantidad parecida a la que ha obtenido el estado español con la venta del 7% de Bankia en febrero pasado.  Ahí tiene usted otro tangible, señor De Guindos.

En otra entrada hablaré de las posibles causas del triste último lugar que ocupamos en la segunda gráfica de esta entrada, y de otros aspectos interesantes que fueron presentados por Carlos Hidalgo a la Junta de Gobierno de la RSEF del 14 de marzo de 2014.


domingo, 2 de marzo de 2014

Cosechando el talento que tanto costó sembrar

 
El debate sobre el Estado de la nación nos ha dejado unas cuántas  consignas de muy bajo vuelo intelectual.   Los medios afines  dicen que el debate "lo han ganado" los suyos.   Esta concepción de un debate como un partido de fútbol en el que el resultado se elige por encuesta telefónica retrata el sectarismo de la opinión pública y su falta de apego por el molesto hábito de pensar.  Todavía recuerdo el debate  que en 2008  ganó Solbes a Pizarro,  negando la inminencia de una crisis económica, con aquel  parche en el ojo y menos mal que no se puso un loro en el hombro y una pata de palo.   De aquellos polvos, estos lodos.

El estado de la nación viene a ser el siguiente: tenemos 5 o 6  millones de parados,  más de un 50 por ciento de desempleo juvenil,  el estado, las empresas y las familias endeudadas, el consumo deprimido. El futuro no pinta mejor: la población envejece, el sistema de pensiones tiene aspecto de timo piramidal, y de vez en cuando unos tipos muy serios, por lo general centroeuropeos, dicen que nuestra solución es bajar los sueldos. Y para arreglarlo, los ciudadanos dicen desconfiar de su clase política, desconfianza que olvidan cuando vienen las elecciones.

La alternativa a convertirnos  en un país con mano de obra todavía más barata,  desempleo endémico, pensiones menguantes, y una casta política que vive a todo trapo,  es mejorar nuestra productividad, es decir, conseguir que nuestro trabajo genere productos de gran valor añadido. La hora de trabajo de los programadores de whatsapp, una aplicación para enviar mensajes por el móvil que usamos 450 millones de usuarios cada mes,  genera más rédito que la de un bedel a la puerta de una facultad o la de un camarero tirando cañas.   Si fuera España, y no California,  la sede de Google, Apple, Facebook, Hollywood, Stanford y Berkeley, tengo para mi que tendríamos otro tipo de problemas.

¿Podemos hacer algo para imitar a California?.   Yo desde aquí quiero proponer mi pequeño granito de arena, desde el mundo académico.  Quiero lanzar una llamada de socorro a nuestros políticos, y también a nuestros empresarios, para que eviten que echemos a perder la cosecha de talento académico que sembramos a finales de los 70 y comienzos de los 80, cuando nació la generación que corre el riesgo de irse al garete tras haber invertido tanto en ellos.  Rondan los 35 años.  Son doctores, lo cuál les mete en ese pequeño 0.3 por ciento de la población. Pero no son doctores cualquiera. Muchos publican en Nature, algunos colaboran con premios Nobel,  todos  ha trabajado con éxito en centros de investigación punteros en el extranjero y tienen una trayectoria académica que  el 90 por ciento de los catedráticos que tienen 20 años más  no llegarán nunca a alcanzar.

Únicamente en mi ámbito académico, la Física de la Materia Condensada, conozco personalmente a 7 u 8 colegas, y por nombre a muchos más,  que encajan en ese perfil.  Se podría hacer con ellos el mejor departamento de España en nuestro campo, uno de renombre internacional. Estoy seguro que ocurre lo mismo en varias disciplinas más, con lo que  se podría hacer con esta generación una universidad entera, la primera en España,  que sea excelente de verdad, y no porque el gobierno se invente un programa con ese nombre.

 Si alguien no lo remedia,  no nos vamos a poder aprovechar del talento y el esfuerzo de esta gente brillante,   porque los políticos han decidido recortar, en lugar de reformar.   Mientras las grandes empresas se han dedicado a rejuvenecer sus plantillas,  no solo para abaratar mano de obra, sino por la  infinita superioridad de las nuevas generaciones en el uso de nuevas tecnologías,  el CSIC y las Universidades envejecen.    Señores políticos, señores banqueros,  señores empresarios del IBEX 35, ahí tienen ustedes una oportunidad de hacer algo realmente útil por este país, y lograr así cosechar el talento que tanto dinero de todos costó sembrar.



sábado, 22 de febrero de 2014

Becarios y políticos

Últimamente se habla mucho de como inflan el  curriculum  los políticos.  Siempre me ha llamado la atención que se exige mucho más para ser becario que presidente de comunidad autónoma.   Para ser estudiante de doctorado en ciencias en  España, lo que en ambientes académicos solíamos llamar "becarios", el escalafón inicial en la carrera científica,  son necesarios los siguientes requisitos:

  • Licenciatura (o grado) de una carrera de Ciencias (Física, Química, Ingeniería, ..),  terminada, y debidamente acreditada con un documento oficial, no vale con hacerse una web y decir que eres licenciado. 
  • Un master terminado, con título oficial expedido
  • Buen expediente académico (para optar a financiación)
  • Conocimientos amplios de inglés (al menos para poder leer "papers", o sea, artículos científicos, libros científicos y manuales, casi todos en inglés)
A cambio, el becario obtiene: 
  • un contrato de 2 a 4 años, con una remuneración bruta inferior a 1500€ al mes
  • una mesa y una silla en un despacho, casi siempre compartido con más gente
  • el derecho a dejarse la piel trabajando en su proyecto de investigación,  escribir unos cuantos artículos, conseguir que se publiquen en revistas internacionales (o sea, que se escriben en inglés), presentar la investigación en conferencias internacionales, escribir una tesis doctoral.
  • si lo anterior va bien, y el becario persiste en su actitud de seguir investigando, un billete de ida al extranjero para hacer un postdoc, y si todo va muy bien y publica algún paper en Nature (además de 30 o 40 papers más) y decide volver a España, puede que logre un contrato de Ramón y Cajal, con un sueldo de menos de 2000€ al mes, después de impuestos. 
Para ser político en España, no se pide nada de esto. No hace falta tener un título de licenciado, ni un master.  Nadie comprueba si tienes o no un título, de ahí que proliferen los doctorados (Rahola), y masters (Moreno)   de mentirijillas, los diputados (Herik Campos) con "estudios de sociología", que quiere decir que cursaron sin terminar una fracción de la carrera.  Uno pensaba que 20 años después de que Luis Roldán llegase a ser Director General de la Guardia Civil inventándose una falsa licenciatura en empresariales,  y acabase con sus huesos en la carcel por robar lo que ahora serían varios millones de euros,  los políticos tendrían el pudor de no caer en este tipo de mentiras.  Ingenuo que es uno. 

De hecho, ¿para qué mentir?. Se puede ser político habiendo repetido tercero de BUP con  TODAS las asignaturas suspendidas  (Oyarzabal). Se puede ser presidente de comunidad autónoma sin tener una carrera terminada (Patxi López). Se puede ser ministro de obras públicas y  ser el "jefe" de un ejército de ingenieros y arquitectos y no ser licenciado (Pepe Blanco).    Se puede ser presidente de Cataluña sin saber catalán (Montilla), pero no se puede ser profesor de secundaria en Cataluña sin saber catalán.   En cambio, un becario deberá mostrar su título de licenciado cada vez que pida una beca o un contrato. 

Los políticos pueden ejercer su profesión sin saber inglés, y por eso necesitan intérprete cuando van a encuentros internacionales. Así, ninguno de nuestros presidentes sabía hablar inglés.   Además, los políticos pueden tener dos puestos y dos sueldos (Cospedal),  sueldos vitalicios (ex-presidentes), pensiones tras cotizar 8 años (diputados).  Los políticos pueden tener coche oficial, únicamente la administración central cuenta con una flota de 840.   Los eurodiputados viajan en primera. Los becarios, y sus colegas más seniors, viajamos en Ryanair (el  otro día me encontré con dos colegas más en el vuelo de Ryanair Barcelona-Porto). 

En fin,  ¿para qué seguir?.  A uno no le queda más  que plasmar aquí  la irritación que produce que esta cuadrilla de gañanes sea la que legisla sobre los muy exigentes criterios que nos piden a todos los demás, y esto no es un alegato contra la exigencia, que debería aumentar. Es un alegato contra los gañanes, y contra esta dualidad en la que nosotros nos apretamos el cinturón y ellos cobran en B, y esto va por toda la clase dirigente, no únicamente los del partido que nos gobierna ahora. 

Por supuesto que hay políticos honrados,  políticos brillantes, incluso políticos con un doctorado en física teórica que acaban incluso dirigiendo la OTAN,  pero, como dejó dicho   Henry Kissinger,  el 90 por ciento de los políticos le dan mala reputación al 10 por ciento restante. 


domingo, 16 de febrero de 2014

El ranking de Shangai y las lentejitas de mamá.


El ranking de Shangai  publica todos los años su lista con las mejores universidades del mundo, de acuerdo con su calidad investigadora. Sistemáticamente las universidades españolas quedan fatal,  ninguna entre las 150 primeras.   O sea, que la investigación universitaria es a España lo que los deportes de invierno a Jamaica.  El asunto  se menciona a veces en los medios, cuando queda un hueco entre  los goles,   la vida disipada de las ex-novias de los toreros  y el legado de desmanes y despilfarro de la casta política.   La cuestión que quiero abordar hoy es por qué el concepto de ranking de universidades  es  irrelevante en España, y cómo esto es un problema grave en la formación nuestros universitarios. 

El asunto es sencillo: el prestigio de las universidades españolas es  irrelevante porque la mayoría de ellas tienen el monopolio sobre su clientela.  Esto  es así porque la gente estudia en la Universidad que le queda más a mano.  Por eso, si la Universidad de Murcia, por decir algo, fichase a 4 premios Nobel  y subiera al top 50 en el ranking,  sus ingresos serían básicamente los mismos: la parte del león de la financiación viene de la dotación presupuestaria del presupuesto autónomo, que a su vez se determina en gran medida a través del número de alumnos.   Y aquí está  el quid de la cuestión. Por motivos económicos, pero también culturales y sociológicos, el españolito no se aleja de las lentejas de su mamá para ir a estudiar a otro sitio, así le pongan 12 premios Nobel en el plato. 

Por tanto, aquí el asunto de los Rankings no importa, porque no hay competencia.  A muchos les horroriza el asunto de la competencia porque consideran que hay algo pecaminoso en el concepto de mercadear y lucrarse con cosas tan importantes como la salud y la educación.  Mi objeción a esa postura es un clásico: ¿por qué habría de ser más importante la educación universitaria que la comida, cuya distribución está sujeta a las feroces reglas del capitalismo?.   Sin necesidad de salirse de un modelo de educación perfectamente subvencionado,  creo que estaría bien empezar a darle la subvención al estudiante, en lugar de a la Universidad, y comenzar a incentivar una sana competencia que termine por muscular nuestro sistema universitario.    

Termino con mi cuota de psicología barata y provocación blogger : ¿cómo diablos vamos a formar líderes y emprendedores, si tenemos a los jóvenes adocenados, viviendo en casa de mamá, aguantando una educación superior "de garrafón",  con clases impartidas por un profesorado mediocre?.  De nuestras universidades monopolísticas salen los chavales con ganas de ser funcionarios y pagar una hipoteca. De Stanford salen con ganas de comerse el mundo, que para eso han invertido un dineral en la matrícula.   

jueves, 30 de enero de 2014

Wert no va a venir a rescatarnos de los zombies

Pertenezco a una corriente de opinión minoritaria que  no ve en Wert al perverso hombre del saco que quiere cargarse la educación pública, comerse a los niños pobres, e instaurar el uso obligatorio de gomina en el pelo en el colegio.   Este estado de confusión mental se debe a que,  dedicándonos a la investigación en universidades españolas,  nos sentimos como los protagonistas de las películas de zombies, es decir, amenazados por nuestros congéneres. Me refiero a esa mayoría ruidosa que domina los resortes de la universidad a través del conglomerado sindical, que elige rectores y órganos de dirección, iguala a todo el mundo por abajo, y es la responsable primera de que nuestras universidades sean una castaña y la mitad de los profesores no investigue, a pesar de estar obligados a hacerlo.

Cuando Wert llegó al ministerio le faltó tiempo para anunciar el nombramiento de una comisión, liderada nada menos que por el profesor Azcárraga, persona brillante con un diagnóstico afilado y certero de la metástasis universitaria. La comisión produjo un informe devastador, como haría un satélite fotografiando las costas de Indonesia tras el famoso tsunami, y además hizo una serie de propuestas,  la mayoría de ellas perfectamente razonables.   Wert, además, había sacado el decreto aquel tan polémico en el que obligaba a los profesores-zombi (es decir, sin sexenios) a dar más clases.  El conglomerado zombi se encargó de desfigurar aquel decreto, por la via de los reglamentos de cada universidad, de forma que aquello quedó reducido a nada.

Con estos dos antecedentes, comisión y decreto,  esa pandilla de audaces "pringaos" que cobrando lo mismo trabaja el doble que los zombies, esperábamos que llegara Wert a rescatarnos, como Rambo y su ametralladora (pero metafóricamente, no se asuste  nadie).    Tengo que decir, y está escrito, que yo nunca pensé que fuera a lograrlo, porque se trata de una batalla asimétrica.   Wert, algo así como Don Quijote, enfrentándose a la oposición, a su partido, a los sindicatos, a las comunidades autónomas, a las mareas, y a un señor que pasaba por allí.  Tampoco ayuda que en el partido que apoya en su gobierno, con las encuestas en la mano, estén pensando en lo bien que vendría para remontar en las encuestas cortar su cabeza, llena de idiomas y ganas de mejorar las cosas llamando al pan pan, y al vino vino, un auténtico peligro para esa casta de mediocres acomodados.

Leo en la prensa de estos días que Wert recula en la implementación de la ley orgánica de mejora de la calidad de la enseñanza (LOMCE), que afecta a la educación básica y media, debido a las protestas de los dirigentes de las comunidades autónomas, incluidas las gobernadas por el partido del gobierno,   que al fin y al cabo tienen las competencias en la materia.  A los cocineros no les gusta lo que pone en el menú. Ellos quieren poner patatas fritas con mayonesa y hamburguesas, y no les importa que la clientela tenga colesterol y sobrepeso, y que Wert se meta su menú de pollo a la plancha y acelgas hervidas en donde le quepa.

No hay que ser muy sagaz para concluir que, si durante la primera mitad de la legislatura, en la que no había elecciones y el duraba el  pequeño crédito con el que cuenta todo gobierno que empieza, no se emprendió la misión de rescate,  las condiciones atmosférico-políticas de la segunda mitad  desaconsejan semejante aventura.  Por tanto, queridos colegas, entre Montoro y De Guindos nos han dejado sin proyectos para investigar, y la esperanza de que Wert legislase para incentivar la investigación y desactivar a los zombies se desvanece.   Como dejó escrito German Copini, malos tiempos para la lírica.

domingo, 19 de enero de 2014

Además de investigar, ¿qué hacemos?

Con más de dos semanas de retraso, felicito el año nuevo a los lectores del blog y pido disculpas por la interrupción, debida en parte a las navidades.   En esta primera entrada de 2014 quiero abordar la cuestión que, presuntamente, planteó Lucia Figar, consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, a la entonces directora general de Universidades, Clara Eugenia Núñez, al respecto de los científicos: "además de investigar, ¿qué hacen?".  Uno se lo podría tomar mal, no recuerdo que nadie preguntase "qué hacen los médicos, además de salvar vidas",  o los bomberos, "además de  apagar incendios".  Pero como yo me pregunto todo el día a qué se dedican los políticos,  me parece justo dar cuentas por lo nuestro. Al fin y al cabo políticos y científicos nos ganamos el pan con el sudor de la frente el contribuyente.

Aquí va la lista de actividades profesionales que lleva a cabo un científico, además de investigar. Advierto que es un rollazo importante, pero en la vida de un científico no todo es enredar con las ecuaciones, los circuitos, las pipetas,  y gritar alegremente eureka.  Además, salvo excepciones, mencionadas explícitamente,  las actividades de esta  lista son  no retribuidas:
  • Dar clases. El grueso de la investigación en nuestro país la llevan a cabo profesores de Universidad, que tienen que dar 8 horas de clase a la semana (máximo legal). Este número hay que multiplicarlo por un factor de preparación de las clases.  Esta es una actividad retribuida, claro.   A esto hay que sumar toda la actividad adicional (preparación y corrección de exámenes, tutorías).  
  • Pedir proyectos de investigación. Esto supone escribir una memoria (10-50) páginas, de contenido técnico, con referencias  y figuras, casi siempre en inglés y casi siempre de forma coordinada con otros colegas.   Se trabaja contra reloj, porque hay una fecha de entrega, y cuanto más jugoso es el premio (cuantía económica del proyecto) más improbable es el porcentaje de éxito (10% en el caso de algunas convocatorias europeas).  
  • Hacer de gestor de recursos humanos. Cuando por fin se consigue un proyecto, y éste trae dinero para la contratación de un investigador, queda por hacer la labor de contratarlo, y no es infrecuente que los científicos terminen haciendo gran parte del proceso: insertar anuncios con ofertas de empleo,  recibir y analizar decenas de CV,  entrevistar a varios candidatos, gestionar el viaje de alguno de ellos para hacer una entrevista,  organizar un seminario del candidato,  actuar de anfitrión durante la visita. 
  • Gestionar proyectos de investigación.  Por ejemplo, elaborar informes de seguimiento del proyecto, informes finales. Dependiendo de la agencia que lo financia, varia la frecuencia y longitud de los mismos. 
  • Supervisar a estudiantes y postdocs.  Aunque una parte de este trabajo es claramente investigar, hay una componente del trabajo que es gestión  de recursos humanos. 
  • Evaluar "papers" de otros colegas, de forma anónima, como parte del proceso de control de calidad de las revistas.  O sea, trabajar gratis para las revistas. Esto supone leer el paper (de 3-20 páginas, en ocasiones hasta 100), y escribir un informe, en inglés,  de 1 o  2 páginas.  
  • Evaluar tesis doctorales. O sea, trabajar gratis para universidades. Esto implica en primer lugar leerse la tesis (100-300 páginas), en ocasiones hacer un informe (1-3 páginas),  asistir a la lectura (1  hora más otras 2 de preguntas y respuestas, más media hora más de hacer papeles, y poner la nota).  Además, muy a menudo esto tiene lugar en otra ciudad, o incluso en otro país, con lo que hay que sumar el desplazamiento (a gastos pagados, con límites y con un retraso de hasta 4 meses, si se trata de Francia)
  • Evaluar tesis de master. Parecido al apartado anterior, pero todo en versión reducida.
  • Evaluar proyectos científicos.  Esta es de las pocas actividades que, ocasionalmente, es retribuida, incluso  generosamente, como es el caso de la Unión Europea.  La evaluación de un proyecto supone la lectura de una memoria (10-50 páginas) y la elaboración de un informe (1-3 páginas).  Por ejemplo, este año me han contactado desde Israel y Argentina (gratis total, he declinado, pero tengo colegas que si han aceptado evaluar). 
  • Participar en tribunales de evaluación para puestos (plazas, contratos).   Esta actividad puede estar retribuida (dietas, gastos de desplazamiento).  Un tribunal de plaza del CSIC puede llevar un mínimo de 3 días, pero cuando se dan situaciones grotescas de 90 candidatos para 2 puestos, como ocurre últimamente con la escasez de plazas, se puede prolongar semanas.  
  • Organizar actividades científicas (seminarios, workshops, escuelas, congresos, olimpiadas de física). Todos los científicos asisten a estas actividades, pero solo algunos nos dedicamos a organizarlas. Puedo asegurar que se trata de una labor que consume mucho tiempo.  Otro día le dedicaré una entrada entera a esta actividad esencial, no retribuida, y que no es "investigar". 
  • Divulgación.  Mencionaré primero  actividades que en las que he participado personalmente: dar charlas en institutos,  atender  visitas de institutos y colegios a tu centro de trabajo, escribir un blog, escribir artículos de divulgación, ir a la radio, atender a fotógrafos y reporteros de periódicos (locales y de tirada nacional). Tengo colegas que han ido varias veces a la televisión, que organizan escuelas de verano con actividades para niños, que organizan ellos solos la Olimpiada de Física de ámbito nacional.  De nuevo, gratis total. 
  • Escribir artículos de investigación.  Lo tenemos tan integrado en nuestro trabajo, que a veces olvidamos que escribir un artículo no es investigar. Es cierto que el proceso de escribir es otra forma de pensar de nuevo en el trabajo, y en ocasiones da lugar a una mejor comprensión del problema en cuestión, pero la mayor parte del tiempo invertido en escribir un artículo, preparar figuras, enviar a la revista, responder a los referees,  y editar el artículo,  no se dedica a investigar.  Un artículo se suele editar varias veces, entre 5 y 50 (no es broma, puedo mostrar 50 versiones de nuestro último artículo en Nature Nanotechonology, sobre el cuál haré una entrada otro día)
  • Asistir a reuniones de gestión.  Esto incluye consejos de departamento (mínimo 4 al año), comisiones varias (de cambio de plan de estudios, de implementación del nuevo plan de estudios),  comisiones de ordenación académica, comisión de doctorado, comisión de master.... 
  • Escribir cartas de recomendación.    Los procesos de contratación en el mundo académico involucran casi siempre cartas de recomendación.  Escribir una buena carta es un arte, y una responsabilidad hacia el recomendado y  también hacia  el empleador. 
Seguro que la lista es incompleta, e invito a los lectores del blog a añadir items. De hecho, la longitud de la lista puede explicar por qué  el estado de ánimo imperante en esta profesión es esa sensación de axfisia existencial, de no tener tiempo para investigar, de llegar tarde a todo.